Objetivo Plan Marco

Queremos anunciar, de modo renovado, la novedad transformadora de la Buena Noticia de Jesús a toda la comunidad educativa, desde el carisma vicenciano, como proyecto de vida personal y comunitario, y como un compromiso por la justicia y con los más pobres.




domingo, 5 de abril de 2020

¡Hoy es Domingo de Ramos!

Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 6-11
Fueron los discípulos e hicieron lo que les había mandado Jesús: Trajeron la borrica y el pollino, echaron encima sus mantos y Jesús se montó. La multitud extendió sus mantos por el camino; algunos cortaban ramas de árboles y alfombraban la calzada. Y la gente que iba delante y detrás gritaba:
—«¡viva el hijo de David!». «¡Bendito el que viene en nombre del Señor!».«¡Viva el Altísimo!».  
Al entrar en Jerusalén, toda la ciudad preguntaba alborotada
—«¿Quién es este?».
La gente que venía con él  decía
—«Es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea».
Palabra del señor.


Jesús sabía a qué se exponía insistía en el proyecto del reino de Dios. Era imposible buscar con tanta radicalidad una vida digna para los «pobres» y los «pecadores», sin provocar la reacción de aquellos a los que no interesaba cambio alguno.

Jesús no busca la crucifixión. Toda su vida se había dedicado a combatirel sufrimiento allí donde lo encontraba por eso no corre ahora tras la muerte, pero tampoco se echa atrás.

Seguirá acogiendo a pecadores y excluidos aunque su actuación irrite en el templo. Si terminan condenándolo, morirá también como un delincuente y excluido, pero su muerte confirmará lo que ha sido su vida entera: confianza total en un Dios que no excluye a nadie de su perdón.

Seguirá anunciando el amor de Dios a los últimos, identificándose con los más pobres y despreciados del imperio, por mucho que moleste en los ambientes cercanos al gobernador romano.

Seguirá ofreciendo «salvación»: dará «acogida» a los excluidos por la sociedad y la religión; regalará el «perdón» de Dios a pecadores y gentes perdidas. Esta actitud salvadora que inspira su vida entera, inspirará también su muerte.

En su crucifixión vemos el servicio último de Jesús al proyecto del Padre, y el gesto de Dios entregando a su Hijo por amor a la humanidad entera.

José Antonio Pagola

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